El legado del fermentado en Japón

El legado del fermentado en Japón: tradición, microbiota y longevidad


Cuando hablamos de salud digestiva, Japón es un referente mundial. Diversos estudios han demostrado que el consumo regular de alimentos fermentados puede influir positivamente en la microbiota intestinal y en la regulación metabólica (Marco et al., 2017). La tradición culinaria japonesa ha integrado estos alimentos durante siglos, contribuyendo a patrones alimentarios asociados con longevidad y menor incidencia de enfermedades crónicas (Tamang et al., 2016).


Referencias

Marco, M. L., et al. (2017). Health benefits of fermented foods: microbiota and beyond. Current Opinion in Biotechnology, 44, 94–102.

Tamang, J. P., et al. (2016). Fermented foods in a global age: East meets West. Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety, 15(1), 1–27.


 La fermentación como herencia cultural

Desde el período Edo (1603–1868), la fermentación fue fundamental para la conservación de alimentos en Japón. El uso de koji (Aspergillus oryzae) permitió desarrollar productos como miso, salsa de soya y sake, mejorando tanto su conservación como su valor nutricional (Tamang et al., 2016). Además, la fermentación incrementa la biodisponibilidad de aminoácidos y compuestos bioactivos derivados de la soya (Fukushima, 2004).


Referencias

Fukushima, D. (2004). Soy proteins and food quality in Japan. Journal of Nutrition, 134(5), 1063S–1067S.

Tamang, J. P., Watanabe, K., & Holzapfel, W. H. (2016). Diversity of microorganisms in global fermented foods and beverages. Frontiers in Microbiology, 7, 377.

 Principales alimentos fermentados japoneses

1. Miso

El miso es una pasta fermentada de soya producida mediante Aspergillus oryzae. Contiene péptidos bioactivos con actividad antioxidante y posibles efectos antihipertensivos (Watanabe, 2013). Asimismo, los alimentos fermentados pueden contribuir a la diversidad microbiana intestinal cuando contienen microorganismos viables (Marco et al., 2017).


Referencias

Watanabe, H. (2013). Beneficial biological effects of miso with reference to radiation injury, cancer and hypertension. Toxicology and Applied Pharmacology, 198(2), 165–170.

Marco, M. L., et al. (2017). Current Opinion in Biotechnology, 44, 94–102.

2. Natto

El Natto es soya fermentada con Bacillus subtilis. Contiene nattokinasa, una enzima fibrinolítica asociada con mejoras en la circulación sanguínea (Sumi et al., 1987). Estudios posteriores sugieren efectos favorables sobre la presión arterial y el flujo sanguíneo (Fujita et al., 2012), lo que podría relacionarse indirectamente con la salud metabólica integral.


Referencias

Sumi, H., et al. (1987). A novel fibrinolytic enzyme (nattokinase) in the vegetable cheese natto. Experientia, 43(10), 1110–1111.

Fujita, M., et al. (2012). Nattokinase improves blood flow. Nutrition Research and Practice, 6(3), 246–250.

3. Salsa de soya

La salsa de soya tradicional japonesa (shoyu) pasa por un proceso de fermentación prolongado que produce compuestos antioxidantes y péptidos bioactivos (Kataoka, 2005). Durante la fermentación, las proteínas se hidrolizan parcialmente, facilitando su digestión y absorción (Tamang et al., 2016).


Referencias

Kataoka, S. (2005). Functional effects of Japanese style fermented soy sauce (shoyu). Journal of Bioscience and Bioengineering, 100(3), 227–234.

Tamang, J. P., et al. (2016). Frontiers in Microbiology, 7, 377.

4. Tsukemono (vegetales fermentados)

Los vegetales fermentados japoneses aportan bacterias ácido-lácticas que pueden favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal (Swain et al., 2014). La evidencia científica respalda que el consumo regular de alimentos fermentados se asocia con mayor diversidad bacteriana y mejor respuesta inmunológica (Marco et al., 2017).


Referencias

Swain, M. R., et al. (2014). Fermented fruits and vegetables of Asia: A potential source of probiotics. Biotechnology Research International, 2014, 1–19.

Marco, M. L., et al. (2017). Current Opinion in Biotechnology, 44, 94–102.

5. Sake



El Sake es una bebida fermentada a base de arroz y koji. Durante su producción se generan péptidos y metabolitos con actividad antioxidante (Kitagaki & Kitamoto, 2013). Algunos estudios sugieren que bebidas fermentadas tradicionales contienen compuestos bioactivos con potencial efecto metabólico cuando se consumen con moderación (González-Tejedor et al., 2015).


Referencias

Kitagaki, H., & Kitamoto, K. (2013). Breeding research on sake yeasts in Japan. Applied Microbiology and Biotechnology, 97(11), 4737–4742.

González-Tejedor, G., et al. (2015). Bioactive compounds in fermented beverages. Food Research International, 76, 979–988.

Fermentación y microbiota intestinal

La microbiota intestinal desempeña un papel esencial en la digestión, inmunidad y regulación metabólica (Valdes et al., 2018). La inclusión de alimentos fermentados en la dieta puede modular positivamente la composición bacteriana intestinal y contribuir a la reducción de marcadores inflamatorios (Marco et al., 2017).


Referencias

Valdes, A. M., et al. (2018). Role of the gut microbiota in nutrition and health. BMJ, 361, k2179.

Marco, M. L., et al. (2017). Current Opinion in Biotechnology, 44, 94–102.

Japón y longevidad

En regiones como Okinawa, la dieta tradicional rica en vegetales, legumbres y alimentos fermentados se asocia con envejecimiento saludable y menor incidencia de enfermedades cardiovasculares (Willcox et al., 2007). Este patrón alimentario respalda la hipótesis de que la fermentación forma parte de un modelo dietético protector.


Referencias

Willcox, D. C., et al. (2007). Caloric restriction, the traditional Okinawan diet, and healthy aging. Annals of the New York Academy of Sciences, 1114, 434–455.

World Health Organization. (2020). Healthy diet fact sheet.





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